BM y FMI determinan banca dominicana es bien supervisada


El Superintendente de Bancos, Rafael Camilo, hace la presentación formal del libro La Crisis Bancaria 2003, Como y Por Que, del ingeniero Temístocles Montás, en el hotel El Embajador, de esta capital.

28.05.09

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyeron en un reciente estudio que la banca dominicana es sana, sometida a una eficiente y oportuna regulación y supervisión, reveló este miércoles el Superintendente General de Bancos.

El licenciado Rafael Camilo hizo publico por primera vez los resultados del informe rendido en febrero pasado por los expertos de ambos organismos internacionales durante la presentación del nuevo libro del ingeniero Temístocles Montás, Secretario de Economía, Planificación y Desarrollo, titulado “La Crisis Bancaria, Cómo y Por Qué”.

Camilo tuvo a su cargo la presentación de la obra en una ceremonia celebrada en el Gran Salón del Hotel Embajador, de esta capital, a la que asistió el Presidente Leonel Fernández, otros funcionarios del gobierno, empresarios y banqueros, entre otros.

Aunque el informe recomienda mejorar algunas prácticas de supervisión y cambios organizacionales relacionados con la supervisión basada en riesgos, reconoce que lo más importante es que el país esta dando cumplimiento a los 25 Principios Básicos de Basilea, algo que no ocurría en el 2003 cuando estalló la crisis, dice Camilo.

El informe del Banco Mundial y el FMI recomienda también que las instituciones de intermediación financiera deben mejorar su eficiencia en cuanto a la administración de la liquidez y sus gastos operacionales y no operacionales, así como que la profesión de contabilidad y auditoría deben fortalecerse en las universidades, agregó el funcionario.

También, que se debe ser más estricto con el otorgamiento de licencias de auditores.

Otro hecho que resalta el licenciado Camilo del informe es que se reconoce que se ha mejorado la calidad de la información y que se debe seguir avanzando en el requerimiento de más informaciones sectoriales, tanto de los deudores como de los depositantes. Se aboga, además, por la unificación de las instituciones responsable de la supervisión, lo que se conoce como supervisión consolidada, destaca Camilo.

Contrario a estas observaciones del Banco Mundial y el FMI, en el 2001, antes de la crisis bancaria, un informe similar denunció serias deficiencias en la supervisión bancaria dominicana que incluían “poco desarrollo de la capacidad para analizar anticipadamente riesgos, prácticas contables y de reportes que no siguen standards internacionales y escasa compensación de la supervisión consolidada, dijo Camilo.

Además, se incluía actividades off Shore, excesiva confianza en la garantía para determinar la calidad de los activos, ninguna protección legal de los supervisores bancarios y complicidad de las autoridades.

El libro

Sobre la obra del ingeniero Montás, Camilo dijo que esta demuestra que la crisis bancaria del 2003 “fue el resultado de una auténtica maniobra fraudulenta con propósito de favorecer a determinadas empresas y personas particulares, perjudicando al Estado Dominicano mediante la evasión de impuestos y el lavado de activos.

Agrega que los efectos más destructivos de esta maniobra fueron amplificados mediante un marco de supervisión y regulación financiera obsoleta y reducida a la total ineficacia por la constante obstrucción de su operación de parte de algunas autoridades, así como políticas macroeconómicas contradictorias y desestabilizadoras.

En tal sentido, sostuvo que la estabilidad del sistema financiero se asegura no solo con una buena supervisión, sino que se requiere también de la independencia del Estado y específicamente de la autoridad monetaria.

“No hay supervisión efectiva si el ente supervisor no cuenta con una total independencia, situación que no era característica del periodo en que se desató la crisis bancaria”, sostiene el Superintendente de Bancos.

Camilo, dijo que si las anteriores autoridades se hubieran acogido a la ley, al menos el 99.6 por ciento de los ahorrantes y depositantes del BANINTER habrían sido honrados sin precipitar al país a una de sus peores crisis económicas de los últimos años.

Recuerda que del total de los depositantes del BANINTER, 546, 279 tenían depósitos por debajo de los RD$500,000, monto que estaba garantizado por la ley.

“Pero lo más importante de esta errónea decisión no fue sólo el incumplimiento de la ley, sino la enorme inestabilidad macroeconómica que provocó con la secuela inflacionaria y devaluatoria, producto de la gran emisión monetaria”, dijo Camilo.

Sostiene que el manejo más inadecuado de la crisis estuvo en el hecho de hacer que el Estado asumiera todas las perdidas de la quiebra de Baninter, Mercantil y Bancredito, evitando así que los accionistas de esas instituciones respondieran con su patrimonio.

“Los propietarios de los bancos quebrados, agrega Camilo, continuaron con sus activos intactos y es la población-vía los impuestos- la que está pagando las perdidas que ellos debieron asumir”.

Explicó que se trata de un caso que ejemplifica la característica del sistema de mercado, en el cual las pérdidas son públicas y las ganancias privadas. La intervención del Estado en el rescate de cualquier entidad financiera debe darse cuando se hayan agotado todas las soluciones del mercado, recomienda el funcionario.

Camilo sostiene que el país debe labrarse su futuro con políticas públicas transparentes, apegadas a los mandatos legales, como única vía para construir un verdadero Estado de derecho.

 

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